martes, 19 de julio de 2016

Breves líneas sobre la coyuntura política electoral ecuatoriana


Por Decio Machado

Como el momento amerita, paso a hacer una brevísima descripción de la coyuntura política electoral ecuatoriana:

- Oposición política conservadora: la multitud de precandidtos presidenciales en las filas de la derecha es tan solo humo, se trata apenas de una estrategia definida por estos y sus asesores para poder negociar en mejor posición sus puestos en las listas al Legislativo. En el caso concreto de Cynthia Viteri, no hablamos más que un alfil posicionado en el tablero de juego por el Alcalde de Guayaquil Jaime Nebot para negociar dentro de un par de meses -cuando esta alcance la misma intención de votos que los que tiene el banquero magnate- como se diseñará el campo de juego reaccionario. El candidato será Guillermo Lasso para pesar de las filas conservadoras. Su única posibilidad de triunfo no depende de sus propias fuerzas, sino de la velocidad del deterioro económico al que está abocado el país en el marco de una crisis que se profundizará a ciencia cierta el próximo año. La estrategia es sencilla, no se trata de presentar un programa convincente a la sociedad ecuatoriana para la salida de la crisis, sino de llegar a la segunda vuelta para concentrar el voto anticorreísta más allá de planes de gobierno, ideologías o proyecto político. Una estrategia deficiente para un candidato deficiente.

- Oposición política de izquierdas: dentro de una desorientación política alarmante, las precandidaturas auspiciadas entre las filas de la izquierda disidente no han sido protagonizadas desde la sociedad civil sino bajo la estrategia de colectivos de amigos y campañas -muchas veces fantasmas- en redes sociales. Al igual que los conservadores, tan solo se trata de intentar negociar -en este caso en inferioridad de condiciones- un puestito más o menos decente en las listas necionales o provinciales para intentar aspirar a un curul de asambleísta. En el fondo, todos son conscientes de que posiblemente terminarán pactando con la derecha, dividiéndose o concentrando listas en función del interés estratégico según el número de curules en cada provincia (en los territorios de donde se extraigan pocos asambleístas se concentrarán y en los territorios con mayor concentración de curules posiblemente se diferencien únicamente por un interés estratégico). El resultado de tal estrategia de confusión y falta de discurso claro ante la sociedad pasará su factura en la próxima legislatura. Su precio posiblemente no será otro que una mayor pérdida aún de credibilidad. Hace falta otra izquierda y posiblemente sea el próximo período el momento propicio para construirla, aunque no sin antes enterrar a los sectores que actualmente se autoreferencian de esta manera.

- Oficialismo correísta: el nivel de conflicto al interior de Alianza PAIS es mayor que nunca. La nueva casta política oficialista es consciente de que ya no hay sitio para todos y entre ellos se "navajean" y "hieren" en conflictos internos. El mejor situado socialmente para el delfinazgo es Lenin Moreno, pero este no goza de la confianza del "number one", quien teme que sea una especie de Santos respecto a Uribe. La defensa que el actual Canciller de la República y algunos otros voceros del oficialismo han hecho de su salario en Ginebra es un ejemplo suficientemente claro como para comprender como entre ellos mismos se deterioran y desde un discurso que se presupone justificativo dañan la imagen de sus propios compañeros de filas. El candidato de Rafael Correa sería Jorge Glas, actual Vicepresidente de la República, sin embargo, peso a que su intención de voto crece a base de fuertes inversiones en publicidad estatal, su figura sigue siendo poco seductora para la sociedad ecuatoriana. Sea uno u otro el candidato, o sea quienes fueren los binomios elegidos (algunos de estos nombres son tan escandalosos como el de Vinicio Alvarado o la misma Gabriela Rivadeneira), lo que posiblemente veremos en caso de continuidad verdeflex será una circo mediático mediante el cual sean purgados apenas dos o tres casos de corrupción, bajo el objetivo de plantar un lavado de cara dentro de la continuidad, entremezclado con cierto aperturismo que a la larga podría significar una transición del momento actual a otro quizás menos soez desde el punto de vista democrático pero aún más reaccionario desde su perspectiva económica.

En resumen, un país que posiblemente se vea abocado a una elección entre la actual casta tecnoburocrática correísta y una derecha conservadora caracterizada por la mediocridad de sus líderes y voceros, será un país con serios problemas para afrontar bajo un proyecto claro y el apoyo ciudadano la salida de esta crisis en marcha.


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